SÍNDROME DOLOROSO REGIONAL COMPLEJO

El síndrome de dolor regional complejo (SDRC), también conocido como síndrome doloroso regional complejo, es un trastorno de dolor crónico, es decir, que dura más de 6 meses. Suele afectar una sola extremidad (un brazo, pierna, mano o pie) y generalmente comienza después de una lesión. Se cree que es el resultado de un daño o disfunción de los sistemas nerviosos central y periférico. El sistema nervioso central está compuesto por el cerebro y la médula espinal. El sistema nervioso periférico está compuesto por las señales nerviosas que van desde el cerebro y la médula espinal al resto del cuerpo. El SDRC se caracteriza por dolor prolongado o excesivo, cambios en el color de la piel y la temperatura, e hinchazón en el área afectada.

El SDRC se divide en dos tipos: SDRC-I y SDRC-II. Se considera que las personas que no tienen una lesión nerviosa confirmada tienen el SDRC-I (anteriormente conocido como síndrome de distrofia simpática refleja). Si hay una lesión nerviosa confirmada, se considera que tienen el SDRC-II (anteriormente conocido como causalgia). Como algunas investigaciones han encontrado evidencia de una lesión nerviosa en el SDRC-I, no está claro si estos trastornos siempre se seguirán dividiendo en dos tipos. No obstante, el tratamiento es similar.

Los síntomas del SDRC varían en gravedad y duración, aunque algunos casos son leves y finalmente desaparecen. En casos más graves, es posible que las personas no se recuperen y tengan una discapacidad a largo plazo.

¿A quién le puede dar el SDRC?

Aunque es más común en las mujeres, el SDRC puede ocurrir en cualquier persona a cualquier edad, aunque se presenta de manera más común en las personas de alrededor de 40 años. El SDRC es raro en los ancianos. Muy pocos niños menores de 10 años se ven afectados y casi ningún niño menor de 5 años.

¿Cuáles son los síntomas del SDRC?

El síntoma clave es dolor prolongado y severo que puede ser constante. A veces se describe como una sensación de «ardor», «hormigueo» o como si alguien estuviera apretando la extremidad afectada. Es posible que el dolor se extienda a todo el brazo o la pierna, a pesar de que la lesión pudo haber sido solo en un dedo de la mano o del pie. En casos raros, el dolor puede pasarse a la extremidad opuesta. A menudo hay una mayor sensibilidad en el área afectada, conocida como alodinia y el contacto normal con la piel puede ser muy doloroso.

Las personas con el SDRC también tienen cambios en la temperatura y el color de la piel o hinchazón de la extremidad afectada. Esto se debe a la microcirculación anormal causada por el daño a los nervios que controlan el flujo sanguíneo y la temperatura. Como resultado, la parte afectada puede sentirse más cálida o más fría en comparación con la extremidad opuesta. La piel de la extremidad afectada puede verse manchada o cambiar de color volviéndose azulada, púrpura, pálida o enrojecida.

Otras características comunes del SDRC incluyen:

  • cambios en la textura de la piel en el área afectada, pudiendo verse brillante y delgada
  • patrón de sudor anormal en el área afectada o las áreas circundantes
  • cambios en los patrones de crecimiento de las uñas y del vello
  • rigidez en las articulaciones afectadas
  • problemas para coordinar el movimiento muscular, con una menor capacidad para mover la parte afectada del cuerpo
  • movimiento anormal en la extremidad afectada, la mayoría de las veces con postura anormal fija (llamada distonía), pero también temblores o sacudidas de la extremidad.

¿Qué causa el SDRC?

No está claro por qué a algunas personas les da el SDRC, mientras que a otras con un trauma similar no les da. En más del 90 por ciento de los casos, el síndrome se desencadena por antecedentes claros de trauma o lesión. Los desencadenantes más comunes son fracturas, esguinces o distensiones, lesiones en los tejidos blandos (como quemaduras, cortes o hematomas), inmovilización de la extremidad (como, por ejemplo, en un yeso), cirugía o incluso procedimientos médicos menores como un pinchazo de aguja. EL SDRC representa una respuesta anormal que amplía los efectos de la lesión. Algunas personas responden de manera excesiva a un desencadenante que en otras personas no causa problema, de manera parecido a lo que se observa en las personas que tienen alergias a los alimentos.

Las anomalías en los nervios periféricos que se encuentran en personas con el SDRC generalmente involucran las pequeñas fibras nerviosas sensoriales (axones) no mielinizadas o finamente mielinizadas, que transportan mensajes de dolor y señales a los vasos sanguíneos. (La mielina es una mezcla de proteínas y sustancias parecidas a las grasas, que rodean y aíslan algunas fibras nerviosas). Debido a que las pequeñas fibras en los nervios se comunican con los vasos sanguíneos, las lesiones de las fibras pueden desencadenar los diferentes síntomas del SDRC. Se cree que las moléculas secretadas por los extremos de las pequeñas fibras nerviosas hiperactivas contribuyen a la inflamación y a las anomalías de los vasos sanguíneos. Estas anomalías en los nervios periféricos a su vez desencadenan daños en la médula espinal y el cerebro.

Los vasos sanguíneos en la extremidad afectada pueden dilatarse (abrirse o ensancharse más) o filtrar líquido en el tejido circundante, haciendo que la piel se enrojezca y se hinche. La dilatación y constricción de los vasos sanguíneos pequeños está controlada por los axones de las fibras nerviosas pequeñas, así como por mensajeros químicos en la sangre. Los músculos subyacentes y los tejidos más profundos pueden verse privados de oxígeno y nutrientes, lo que causa dolor y daño en los músculos y las articulaciones. Los vasos sanguíneos pueden contraerse o estrecharse demasiado (apretar o restringir), haciendo que la piel tenga una apariencia vieja, o de tono blanco o azulado.

El SDRC también afecta el sistema inmunitario. Se han encontrado niveles de sustancias químicas inflamatorias (citoquinas) en los tejidos de personas con el SDRC. Estos contribuyen al enrojecimiento, la hinchazón y el calor que sienten muchos pacientes. El SDRC es más común en las personas que tiene otros trastornos inflamatorios y autoinmunitarios como el asma.

Hay datos limitados que sugieren que la genética también puede influir en el SDRC. Se han reportado grupos familiares raros del SDRC. El SDRC familiar puede ser más grave con un inicio más temprano, mayor distonía y puede afectar a más de una extremidad.

Ocasionalmente, el SDRC se desarrolla sin la presencia de una lesión conocida. En estos casos, puede haber una lesión interna como resultado de una infección, un problema de los vasos sanguíneos o compresión de los nervios. Un médico realizará un examen exhaustivo para identificar una causa.

En muchos casos, el SDRC es el resultado de una variedad de causas. En tales casos, el tratamiento está dirigido a todos los factores contribuyentes.

¿Cómo se diagnostica el SDRC?

Actualmente, no hay una prueba específica que pueda confirmar el SDRC. El diagnóstico se basa en los antecedentes médicos de la persona y los signos y síntomas que coinciden con la definición. Dado que hay otros trastornos que pueden causar síntomas parecidos, es importante hacer un examen minucioso. Como la mayoría de las personas mejora gradualmente con el tiempo, el diagnóstico se puede hacer más difícil con el progreso del trastorno.

Las pruebas también pueden usarse para ayudar a descartar otros problemas médicos, como la artritis, la enfermedad de Lyme, las enfermedades musculares generalizadas, un coágulo en la vena o polineuropatías de fibras pequeñas, ya que estos requieren un tratamiento diferente. La característica distintiva del SDRC es que ha habido una lesión en el área afectada. Estas personas deben evaluarse cuidadosamente para que no se pase por alto algún otro trastorno que se pueda tratar.

Se puede solicitar una resonancia magnética o una gammagrafía ósea trifásica para ayudar a confirmar el diagnóstico. Si bien a menudo se asocia el SDRC con un exceso de resorción ósea (un proceso en el que ciertas células descomponen el hueso y liberan calcio en la sangre), esto también se puede observar en otras enfermedades.

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